En un mundo hiperconectado donde la atención de los chavales está sometida a estímulos constantes de menos de 10 segundos, entrar a la moqueta verde del pabellón exige presencia física total. No hay notificaciones, no hay filtros ni me gustas: solo hay un volante en el aire y un compañero al otro lado de la red.
"Conseguir que 70 niños de un pueblo dejen el teléfono en la mochila durante 2 horas para mirar a los ojos a sus compañeros ya es una victoria social gigante."
Comunidad de pabellón frente a aislamiento
Aquí se aprende a felicitar al rival tras un buen punto, a recoger la moqueta juntos tras la sesión y a cuidar el material del club. Ese sentido de pertenencia y respeto comunitario vale diez veces más que cualquier trofeo de plástico.
BACAN es el orgullo de un pueblo. Toda la comunicación gráfica y digital ha sido diseñada por la firma GUMZUX para dar a este espacio analógico la dignidad institucional que se merece.